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Solidaristas: Los auténticos voceros de los trabajadores costarricenses.
Cuando en 1994 el país debatía sobre las bondades de suscribir o no, un tratado de libre comercio con México opositores y defensores concurrían al diálogo con no pocos antagónicos puntos de vista. Los primeros literalmente vaticinaban la quiebra del país ante el inminente poderío económico de nuestros hermanos del norte. Los otros prometían abundancia en el desierto, cual divino maná celestial.
Era el primero de varios convenios de esta naturaleza que el país aprobaría.
El tiempo ha demostrado que ni a unos ni a otros los acompañó la razón absoluta. Varios años después, la conclusión salta a la vista: Un tratado de libre comercio es un instrumento que se pone al servicio de un pueblo para que éste último apoyado en el primero, pueda disponer demás y mejores bienes y servicios, y de mayores oportunidades de empleo. Estas oportunidades hay que saber aprovecharlas con políticas y programas complementarios. Un TLC no es un altar, es una herramienta. Esta requiere de dedicación y trabajo, de empeño, esfuerzo y sacrificios. Por ello, hay que prepararse para aprovechar las oportunidades y para enfrentar las inconveniencias. Pero tal tarea, la cual implica sacrificios, parece no estar en la agenda de los detractores del TLC con los Estados Unidos.
Nosotros los solidaristas, incansables trabajadores y amantes de esta Patria generosa y valiente, le brindamos al Gobierno de la República nuestro apoyo, nuestro empeño y dedicación, y le felicitamos por enviar a discusión a la Asamblea Legislativa el TLC con nuestro principal socio comercial.
Somos el más grande y representativo grupo de auténticos trabajadores costarricenses quienes día a día rendimos a la Patria el merecido tributo que se merece: nuestro trabajo honesto.
Ofrecemos nuestro hombro para que el Señor Presidente y la propia Asamblea Legislativa, sientan la presencia de los trabajadores costarricenses y se discuta con mesura, transparencia y amplitud el vilipendiado TLC, por supuesto que, apuntalándolo con una adecuada y oportuna agenda complementaria.
Ahora, el Congreso tiene la oportunidad de oro que esperaban para enaltecer y dignificar la labor legislativa. Se acabaron las excusas, el país tiene puestas sus esperanzas en Cuesta de Moras.
No debemos temer, somos ese pueblo maduro, democrático y solidario que construyeron nuestros abuelos. Sabemos responder, aunque este sea el último minuto de juego. Finalmente logramos concretar la ansiedad anotación, la cual nos deparará el triunfo, no siempre fácil. Ello nos llevará a jugar de tú a tú con los grandes en el escenario mundial.
En el pasado esperar a que se disiparan los nublados del día, fue una prudente decisión, pero hoy las cosas son diferentes, el mundo viaja a una gran velocidad.
Ya esperamos demasiado. Me parece que ante tanta dilación nos encontramos peligrosamente frente al umbral del camino que conduce hacia las tinieblas de la noche, y a los temores de la oscuridad. Hace falta una luz. La antorcha, ahora, se encuentra a las puertas del Congreso, esperando que los diputados y diputadas enciendan la flama de la esperanza de un pueblo noble que merece para sus hijos mejores oportunidades. Comentario de Vidal Villalobos Rojas, Vicepresidente del Movimiento Solidarista Costarricense
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