San José, Costa Rica
 


¿Porqué perder la oportunidad?

Según la Encuesta de Hogares, el año pasado120,000 personas en edad de trabajar, no encontraron empleo, muchas son amas de casa, cabezas de familia.

Necesitamos 50 mil nuevos empleos por año para la gente joven. Sin el apoyo de la inversión extranjera, no podemos garantizarle un trabajo digno a los nuevos profesionales y a los jóvenes del país.

Setenta de cada cien colones que invierten en nuestras empresas, provienen de Estados Unidos. Las compañías que se establecen en nuestro país lo hacen por las condiciones favorables que ofrecemos, pero ante todo por la calidad de nuestra gente. Hemos invertido esfuerzo y recursos para atraer esa inversión disputándola con Centro América, Irlanda y otros destinos. Como resultado tenemos 185 empresas en zonas francas que brindan 34,500 empleos directos.

Sólo el sector textil da trabajo a 15,000 personas. Estos puestos están en peligro de perderse si no se aprueba el TLC con Estados Unidos. Tengámoslo claro, son 60 mil costarricenses que no podrían llenar sus necesidades básicas si se quedan sin trabajo.

Ante este panorama, en el sector solidarista que aglomera a 300,000 trabajadores estamos a favor del TLC, porque queremos un país de oportunidades para esos miles de compatriotas que ya trabajan, los que concluyen sus estudios y no encuentran trabajo.

El TLC no es la solución a todos los problemas del país, tampoco podrá culpársele de todos nuestros males, ni puede descalificarse de entrada por razones ideológicas o porque algunas minorías se sientan amenazadas. Abramos el debate, pero un debate serio, es más cada día que perdemos sin enviar el tratado a la Asamblea Legislativa, son días que ganan el resto de países para aspirar a quitarle a Costa Rica, exportaciones, empleos e inversión.

Es claro que el TLC con Estados Unidos, debe verse como un instrumento más de la política comercial, pero este no es cualquier TLC se trata de consolidar el comercio con nuestro principal socio comercial, al cual enviamos la mitad de las exportaciones y que hace posible que la gente trabaje, que pueda comprar en la pulpería, supermercado y verdulerías, permitiendo que también los costarricenses que ahí laboran se ganen honradamente el sustento diario.

El TLC requiere de una serie de medidas adicionales conocidas como la “agenda complementaria” para que de esa forma podamos sacarle los mayores beneficios, pero en términos generales el balance es positivo para nuestro país. No aprobarlo sería echar por la borda los esfuerzos de los últimos años y perder el liderazgo que hemos ejercido en la región.

Esperamos que el tren del progreso no nos deje sin ni siquiera alistar las maletas o planear el viaje.

Comentario de Walter López Aguilar, Movimiento Solidarista Costarricense


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