San José, Costa Rica
 


POSICIÓN SOBRE EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO Y LAS REFORMAS FISCALES ESTRUCTURALES


TLC - CENTROAMERICA ESTADOS UNIDOS

Los trabajadores Solidaristas, y especialmente los que están vinculados a las empresas que exportan e importan de los Estados Unidos, no podemos desconocer la importancia que este tratado tiene para los trabajadores y para nuestro país. De ahí que reprochamos la actitud poco solidaria y antipatriótica de unos pocos que insisten, sin argumento alguno y con intereses particulares, en poner obstáculos para que el tratado sea ratificado en la Asamblea Legislativa.

Una vez más, quisiéramos hacer un respetuoso, pero vehemente llamado a los trabajadores de nuestro país, en especial a los trabajadores solidaristas, para que nos informemos adecuadamente y reflexionemos sobre el impacto negativo que tendría en nosotros y en nuestras familias, si en el corto y mediano plazo, toda esa actividad económica, que tantas oportunidades de más y mejores empleos nos ha dado, se desvanece.

No debemos guiarnos por la retórica y la demagogia de los discursos callejeros de algunos pocos, que más bien, pareciera ser, lo que buscan en el fondo, es provocar un caos social y postrar a más costarricenses en la pobreza, y con ello, llevar aguas a sus propios molinos.

Esta sería la triste realidad a la que nos enfrentaríamos por el crecimiento vertiginoso de los ya deteriorados índices de desempleo, producto del cierre paulatino de operaciones de muchas de las empresas que hoy exportan a Estados Unidos, ante la imposibilidad de competir con otros países, al quedar excluido nuestro país del TLC de Centro América con Estados Unidos.

Ante este oscuro panorama que tendríamos si Costa Rica queda excluida del TLC de Centroamérica con EEUU, como representantes de la mayoría de trabajadores costarricenses, desde el inicio de las negociaciones hemos respaldado al Señor Presidente, Doctor Abel Pacheco, a su Ministro de Comercio Exterior, y al equipo negociador.

Igualmente desde el inicio de las negociaciones fuimos claros e exigimos al Señor Presidente y al gobierno suscribir el TLC, pero no cualquier TLC.

• Solicitamos un tratado que consolidara los beneficios que ya hoy tenemos, y de ser posible un poco más.

• Apoyamos un tratado que nos brinde a los trabajadores, más y mejores empleos. Asimismo, aspiramos a un tratado que le asegure a los estudiantes de nuestras escuelas, colegios y universidades que al concluir sus estudios, puedan encontrar oportunidades de trabajos dignos y bien remunerados. Es decir, apoyamos un TLC que nos permita alcanzar una mejor calidad de vida para todos los costarricenses.

• Debe impulsarse un TLC que genere un mayor encadenamiento productivo entre las pequeñas y medianas y las grandes compañías.

• Se debe ratificar un TLC que tome en consideración las asimetrías y las áreas sensibles, particularmente aquellas relacionadas con el área agrícola, poniendo especial cuidado a los efectos que los subsidios que EEUU otorga a sus agricultores tendría en la competitividad de nuestros productores, y sus consecuencias finales en el empleo.

• Debe apoyarse un TLC que coadyuve al fortalecimiento de la democracia, la institucionalidad y se garantice la libre asociación de los trabajadores en nuestro país.

• En definitiva, apoyamos un TLC que nos permita, como país, obtener mayores y sostenibles índices de crecimiento económico, toda vez que está plenamente demostrado que sólo a través del crecimiento económico y la adecuada distribución del ingreso nacional, podremos bajar los índices de pobreza y alejarnos del subdesarrollo.

Con relación al tema de telecomunicaciones y seguros, también hemos compartimos la idea de que instituciones estratégicas para nuestro país como son el ICE y el INS, no se vendan o privaticen, razón por la cual apoyamos una apertura parcial, gradual y modernización de ambas instituciones.

Dichosamente, y después de concluir las negociaciones y haber logrado Costa Rica “su adecuado balance” vemos que todas nuestras observaciones fueron tomadas en consideración y forman parte de lo que finalmente se acordó.

Los solidaristas al igual que muchos costarricenses –según los datos de recientes encuestas publicadas en varios medios de comunicación-, compartimos la idea que haya una ruptura al monopolio de telecomunicaciones y seguros, eso si respetando los principios de universalidad y solidaridad y regulando adecuadamente la competencia en esos mercados.

Ya en Costa Rica tenemos experiencias positivas en la ruptura de monopolios. Recordemos que en el año 1995, algunos auguraban la desaparición de la banca estatal ante la apertura de los depósitos en cuentas corrientes, lo cual, no sólo no ocurrió, si no que vimos todo lo contrario, ya que hoy vemos una banca estatal más eficiente y competitiva, todo ello en beneficio de los usuarios y del país en general.

El futuro de nuestro país depende que todos trabajemos de la mano (gobierno, sector privado y trabajadores) para que este tratado sea uno de los medios para impulsar nuestro desarrollo. Es decir, un TLC que favorezca a las amplias mayorías del país.

No debemos poner en riesgo al país ante la eventualidad de no ratificar este tratado, ya que por atender los intereses y gollerías de unos pocos, se podría estar condenando al país al subdesarrollo y sumiéndolo en la pobreza. Definitivamente esto no podemos permitirlo los trabajadores Solidaristas.

REFORMAS FISCALES ESTRUCTURALES

Respecto al tema fiscal, debemos estar claro que la solución a la problemática en las finanzas públicas, que por más de 20 años ha agobiado a nuestro país, limitando seriamente el crecimiento económico, con las consecuencias sociales que esto ha implicado, es, sin lugar a dudas, una condición determinante para aprovechar de mejor manera las oportunidades y retos que nos impone la posibilidad de tener un mayor acceso al mercado estadounidense a través de la firma del TLC.

Lo que requiere el país no debe ser cualquier reforma. Es decir, rechazamos la idea que sea otro paquete fiscal más, como los que nos han recetado en el pasado. En primer término, consideramos que en este proyecto de ley debe contemplar las bases para ejecutar, en el corto y mediano plazo, una profunda reforma del estado que permita disponer de un sector público racional, ordenado, articulado, eficiente, en donde las instituciones nos garanticen servicios públicos de calidad, oportunos y a costos competitivos, de manera tal, que el sector público como un todo contribuya a la competitividad del país para insertarnos con mayor éxito en los procesos de apertura comercial y globalización que está experimentando el planeta.

La reforma al impuesto de renta y la transformación del impuesto de ventas en el impuesto al valor agregado, que está analizando en la Asamblea Legislativa, requerirá de una gran voluntad política, patriotismo y mucho tino de parte de los señores y señoras diputadas, para plantear los reformas que permitan, por una parte, incrementar los ingresos tributarios y lograr que el país pueda invertir en áreas prioritarias como: educación, infraestructura, salud, y otras áreas sociales, y por otra, que tales reformas no afecten a los sectores productivos al punto que se desincentive la inversión, el desarrollo económico y la generación de más y mejores puestos de trabajos, de manera tal que se debe buscar un sano equilibrio entre ambas variables, equilibrio este que esperamos se puede lograr en el plenario legislativo.

En la Comisión Mixta de Pacto Fiscal, sostuvimos firmemente, que por el bien de todos, la reforma tributaria que se promueva debe responder a principios de solidaridad, justicia y equidad, teniendo especial cuidado sobre los efectos que en los sectores más vulnerables tendrán las medidas que finalmente se aprueben.


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