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Tratado
de Libre Comercio Centroamérica- Estados Unidos Documento
de Posición
Movimiento Solidarista Costarricense
Introducción
Estados Unidos ha sido el mercado
más importante en el comercio exterior de Costa Rica
y por ello un Tratado de Libre Comercio con ese país
constituye un marco de oportunidades para la economía
costarricense. Sin embargo, también constituye una
serie de desafíos para aprovechar al máximo
las posibilidades que este instrumento puede brindar.
A inicios de la década
pasada las exportaciones a Estados Unidos superaban los $500
millones y hoy en día suman $2.800 millones, lo que
representa poco más del 50% de las exportaciones totales
del país. De estas exportaciones se benefician más
de 800 empresas formales que exportan más de 1.300
diferentes productos.
Pero Estados Unidos no sólo
es importante en términos de exportaciones, ya que
nuestro país compra a ese país poco más
de $3.500 millones de materias primas, bienes de capital y
artículos de consumo. Este valor de importaciones también
representa más de la mitad de las importaciones totales
de Costa Rica, lo que sin duda alguna significa que ese país
del norte es imprescindible para la economía costarricense
y de ese comercio exterior se benefician miles de familias
costarricenses.
Ahora bien, hay que tener en
cuenta que gran cantidad de productos costarricenses ingresan
al mercado norteamericano con preferencias arancelarias gracias
a una concesión que Estados Unidos unilateralmente
le otorga, pero que podría eliminar en cualquier momento,
con los efectos que se podrían derivar en términos
de inversión, producción, empleo, exportaciones
y bienestar social.
Es por ello que un Tratado
de Libre Comercio con Estados Unidos garantizaría que
las preferencias que ya tenemos y otras que se reciban producto
de la negociación sean de carácter permanente
al ser amparadas a un acuerdo internacional firmado entre
ambas partes y ratificado por los Congresos de ambas naciones.
Principios de referencia
en el marco de la negociación
De cualquier forma, siempre
es importante tener presente que en una negociación
comercial el equipo negociador y en general el Gobierno deben
considerar los siguientes principios:
1. Transparencia:
el equipo negociador debe respetar el principio de la transparencia,
indicándole a los sectores de la sociedad civil claramente
los objetivos de la negociación y defendiendo posiciones
nacionales concertadas con los sectores involucrados y no
posiciones particulares sesgadas a un interés económico
o político determinado. La comunicación oportuna,
sincera, amplia y con detalles de los resultados y avances
en cada ronda de negociación se considera parte importante
de este principio de transparencia.
2. Participación:
el equipo negociador debe garantizar la participación
de los diferentes sectores de la sociedad civil en la definición
de posiciones nacionales en todos y cada uno de los temas
sujetos de negociación. Dicha participación
debe ser abierta y receptiva tanto antes de cada ronda de
negociación como en las mismas reuniones de intercambio
de posiciones en la forma de cuarto adjunto.
3. Asimetría:
el equipo negociador debe entender las diferencias
en el grado de desarrollo relativo entre los dos países
y hacer valer estas diferencias para que éstas se plasmen
en los resultados de la negociación. Esta situación
generaría asimetrías a favor de Costa Rica,
por ejemplo, permitiendo que nuestros productos ingresen libre
de impuestos al mercado de los Estados Unidos mientras los
productos de origen norteamericano gocen de libre comercio
en un periodo de tiempo razonable, para darle tiempo a los
sectores productivos locales para que se preparen a enfrentar
la competencia. La asimetría se podría traducir
también en exclusión de productos o sectores
sensibles del tratado mismo.
4. Gradualidad:
la gradualidad es un principio ligado al anterior que consiste
en que el equipo negociador logre plazos más largos
para que en los casos en los que existen empresas productoras
de un bien determinado y que requieran, por cuestiones de
reconversión productiva, un mayor periodo de tiempo
para enfrentar la competencia que provendría de empresas
de Estados Unidos que exporten a Costa Rica productos sustitutos
o competidores de las empresas en cuestión.
5. Integridad y bien
común: el Tratado de Libre Comercio no debe
ser visto como un fin en sí mismo, sino como un instrumento
que facilite y potencie el logro de los objetivos nacionales
orientados al mejoramiento de la calidad de vida de los costarricenses
y dirigidos al alcance del bien común. El equipo negociador
no debe ver al TLC como la panacea de la economía costarricense,
pero sí como un instrumento de inserción internacional
que permita analizar los desafíos nacionales desde
una perspectiva integral y tratar de resolverlos buscando
el bien común.
Posición del Movimiento Solidarista Costarricense
El Movimiento Solidarista Costarricense
considera que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos
es oportuno y conveniente para el país. Constituye
un reto para promover la competitividad sistémica y
aprovechar mejor las oportunidades que ofrece el comercio
exterior con Estados Unidos, pero también un desafío
para resolver aspectos estructurales de la economía
costarricense. Particularmente, el proceso debe contribuir
al análisis, discusión y resolución de
temas como los siguientes:
1. Costo país:
es necesario aprovechar la coyuntura de la negociación
y firma de un TLC con Estados Unidos para revisar el costo
país, entendido como los costos asociados que deben
enfrentar las empresas por tener costos de transacción
más altos (trámites y requisitos), costos de
servicios públicos no competitivos a nivel internacional,
infraestructura vial y tecnológica deficiente, para
citar tan sólo tres ejemplos. Estos costos deben ser
competitivos a nivel internacional.
Prioridades:
• Disponer de servicios públicos de calidad y
a costos competitivos internacionalmente (energía,
telecomunicaciones, seguros).
• Disponer de infraestructura vial, portuaria, aeroportuaria
y tecnológica de calidad mundial.
• Impulsar la desregulación de trámites
y requisitos que faciliten la creación de empresas
y mejorar el acceso al crédito.
• Impulsar un programa que promueva la competitividad
sectorial y la inserción en los mercados internacionales,
especialmente en el de Estados Unidos.
2. Cooperación
y asesoría: se debe aprovechar las diferencias
en el grado de desarrollo relativo para solicitar cooperación
y asesoría en campos y temas que requieran los sectores
productivos para aprovechar mejor las oportunidades y reconvertirse
tecnológicamente, así como los que necesiten
los sectores sociales para mejorar la distribución
de oportunidades.
Prioridades:
• Fortalecer la educación técnica y los
programas de capacitación de alcance nacional.
• Impulsar programas de reconversión agrícola,
industrial y tecnológica basados en la asistencia técnica,
asesoría y cooperación nacional e internacional.
3. Sectores sensibles:
no se debe dejar de lado que existen sectores nacionales que
son sensibles a la competencia internacional (agrícolas,
industriales, energía, telecomunicaciones, seguros,
financiero, etc) y que es necesario concertar con dichos sectores
las propuestas con el fin de negociar una posición
nacional sólida que permita un trato especial y diferenciado
para estos sectores y de esta forma sacar el mejor provecho
del TLC.
Prioridades:
• Identificar sectores sensibles y estructurar reuniones
de trabajo para definir posiciones nacionales concertadas.
4. Cláusulas
laborales: el movimiento solidarista considera oportuno
que en el Tratado de Libre Comercio se reconozcan a las asociaciones
solidaristas como organizaciones laborales que impulsan un
equilibrio entre la competitividad empresarial y el desarrollo
humano y la calidad de vida de los trabajadores.
Prioridades:
• No condicionar la firma del TLC a cláusulas
ambientales y laborales que afecten la estabilidad ecológica
y laboral del país.
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