| Las
Diez Causas principales del fracaso del Liderazgo.
Escrito por Daniel
Cestau Liz
Tomado del sitio: DeGerencia.com
1. La incapacidad para organizar detalles. Un
liderazgo eficiente requiere capacidad para organizar y controlar
los detalles. Ningún líder genuino está jamás 'demasiado
ocupado' para hacer cualquier cosa que se le pueda pedir
en su condición de líder. Cuando un hombre,
ya sea en calidad de líder o de asistente, admite
que está 'demasiado ocupado' para cambiar de planes,
o para prestar atención a una emergencia, está admitiendo
su incompetencia. El líder de éxito debe ser
quien controle todos los detalles relacionados con su posición.
Esto significa, por supuesto, que ha de adquirir el hábito
de relegar los detalles a asistentes capaces.
2. Mala disposición para prestar servicios
modestos. Los
líderes están siempre dispuestos, cuando la ocasión lo
exige, a llevar a cabo cualquier tipo de labor que se les pida que hagan. Que 'el
mejor de entre vosotros será el sirviente de todos' es una verdad que
todos los líderes capaces observan y respetan.
3. Expectativas de gratificación por "lo que saben" y no por
lo que hacen con aquello "que saben". El mundo no paga a los hombres
por lo que 'saben'. Les pagan por lo que hacen, o impulsan a hacer a otros.
4. Temor ante la competencia de su gente. El
líder que teme que uno de sus seguidores pueda ocupar
su puesto está prácticamente condenado a ver
cumplidos sus temores tarde o temprano. El líder capaz
entrena a suplente en quienes pueda delegar, a voluntad,
cualquiera de los detalles de su posición. Sólo
de ese modo un líder puede multiplicarse y prepararse
para estar en muchos lugares, y prestar atención a
muchas cosas al mismo tiempo. Es una verdad eterna que los
hombres reciben más paga "por su habilidad para hacer
que los demás trabajen" que lo que ganarían
por su propio esfuerzo. Un líder eficiente puede,
a través del conocimiento de su trabajo y del magnetismo
de su personalidad, aumentar en gran medida la eficacia de
los demás, e inducirlos a rendir más y mejores
servicios que los que rendirían sin su ayuda.
5. Falta de imaginación. Sin imaginación,
el líder es incapaz de superar las emergencias, y de crear planes
que le permitan guiar con eficacia a sus seguidores.
6. Egoísmo. El líder que reclama todo el honor
por el trabajo de sus seguidores está condenado a generar resentimientos.
El verdadero líder no exige honor alguno. Le alegra ver que los honores,
cuando los hay, son para sus seguidores, porque sabe que la mayoría
de los hombres trabajarán con más entusiasmo por recomendaciones
y reconocimientos, que sólo por dinero.
7. Intemperancia. Los
seguidores no respetan a los líderes intemperantes. Además,
la intemperancia en cualquiera de sus diversas formas destruye
la resistencia y la vitalidad de cualquiera que se deje
llevar por ella.
8. Deslealtad. Quizá esta causa debería encabezar
la lista. El líder que no sea leal con su organización y con
su equipo, con quienes están por encima de él y con quienes
están por debajo, no podrá mantener mucho tiempo su liderazgo.
La deslealtad le señala a uno como alguien que está en el nivel
del polvo que pisamos, atrae sobre su cabeza el desprecio que se merece.
La falta de lealtad es una de las principales causas de fracaso en todos
los terrenos de la vida.
9. Acentuar la autoridad del Liderazgo. El
líder eficiente enseña mediante el estímulo
y no intenta atemorizar a sus seguidores. El líder
que trata de impresionar a sus seguidores con su 'autoridad'
entra en la categoría del liderazgo por la fuerza.
Si un líder lo es de verdad, no necesitará anunciarlo,
a no ser mediante su conducta, es decir, con su simpatía,
comprensión y sentido de la justicia, y demostrando,
además, que conoce su trabajo.
10. Insistir en el título. El
líder
competente no necesita 'títulos' para obtener el respeto
de sus seguidores. El hombre que insiste demasiado en su
título, generalmente no tiene mucho más en
qué apoyarse. Las puertas de la oficina de un verdadero
líder permanecen abiertas para todos aquellos que
deseen entrar, y su lugar de trabajo está tan libre
de formalidad como de ostentación. |