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LA PUNTUALIDAD Y EL DESARROLLO ECONOMICO
Carlos Delton
Si no nos comprometemos como pueblo a respetar la puntualidad, será como tener el freno puesto al motor que queremos utilizar para lograr el desarrollo económico En esto no hay excepciones -sindicalistas, presidentes, empresarios, estudiantes, diplomáticos, jueces y por supuesto los médicos. La lista es larga e incluye a todo el mundo.
Un peldaño en la ruta hacia el progreso es la puntualidad -los que no son puntuales sinceramente son malcriados, abusadores, y con grandes excepciones no se les deben aceptar las disculpas.
Si una reunión está programada para las 11 y tres ejecutivos tienen que esperar hasta las 11:30 para comenzar porque el jefe no ha llegado, se queman 90 minutos profesionales costosos en el acto. Cada vez que hay un compromiso de un encuentro de cualquier tipo para una hora específica, y hay personas esperando, los que no cumplen están abusando de los otros y les están costando dinero.
Muchos de los que no cumplen con los compromisos son personas que han llegado a la conclusión de que tienen el poder de ser incumplidos. Entre este grupo, sin duda ninguna, están los médicos. Con el cuento de que los clientes que atienden son "pacientes" no les importa hacerlos esperar. Lo que hay que hacer con estos médicos es boicotearlos, contarles a sus amigos y familiares cuáles son para que su ejercicio liberal de la profesión no prospere.
Los profesores que llegan tarde para dar sus clases, las novias que llegan tarde a su boda, los sacerdotes que comienzan tarde la misa; ninguno de estos está exento del repudio por ser mal acostumbrado.
Peor todavía, muchos de los impuntuales miden el comportamiento en este campo usando dos reglas distintas - una para medir su propia forma de ser y otra regla para los demás.
La galena que rutinariamente deja a sus pacientes esperando, regaña a la empleada doméstica de su casa si llega al trabajo 15 minutos tarde. ¿Con qué valor moral puede estar regañando ala trabajadora de su hogar, si ella hace lo mismo con sus pacientes cotidianamente?
Hay algunos que dirán que las presas son tan imprevisibles que ya no es posible exigir puntualidad. Es más, el congestionamiento del tráfico se ha convertido en la excusa usada por muchos de los abusadores principales - los impuntuales. Quien no ha oído el refrán "disculpe, pero viera la presa que hay en San Pedro".
A estos con esa excusa hay que decirles que "salgan más temprano porque siempre hay presas".
Pero dentro del contexto del desarrollo económico de Costa Rica está el meollo del asunto. Los economistas estiman que la impuntualidad está costando al país en lo que es su competitividad - su productividad está sufriendo a causa de este fenómeno. Un estimado es que la economía pierde casi $1.000 millones al año por la tremenda pérdida de tiempo que sufren trabajadores, profesionales, clientes, estudiantes y viajeros por la impuntualidad.
El que convoca a las reuniones debería comenzarlas a la hora exacta establecida y no repetir para los que llegan tarde. Los que compran servicios de profesionales - médicos, ingenieros, abogados y arquitectos- deberían exigir a estos que asistan a las reuniones puntualmente y con los celulares apagados.
Los maestros deberían insistir con sus estudiantes en que no se tolerarán las llegadas tardías - quizás así aprendan y como adultos tengan un mejor desempeño en la vida.
todos que cambiar nuestros hábitos en este contexto y ser puntuales siempre.
La República, lunes 3 de marzo, 2003
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