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DEL USO AL ABUSO
Por Walter L. López (q.d.D.g.),
Vicepresidente Ejecutivo
Movimiento Solidarista Costarricense
Cómo duele que en nuestro país todos los días se abuse del derecho ajeno, de los bienes del estado, que existan privilegios odiosos y mientras tanto los ciudadanos nos quedamos tan tranquilos y no decimos nada, no protestamos. Hemos confundido ser gente de paz con ser gente “domesticada”, y sale cada vivillo que se aprovecha de esta situación y resulta que ya se ve normal ciertos comportamientos, ejemplos:
-En los restaurantes le dejan atrapado en el estacionamiento. Cuando usted regresa le toma mucho tiempo buscar al responsable, le pide que le mueva el carro y le responde: “espere, que estoy comiendo”, y tenga cuidado, es capaz que se enoja y hasta le amenace con pegarle sí usted sigue de necio.
- No es raro que se encuentre un carro estacionado en la entrada de su cochera aunque, con grandes letras amarillas, diga “NO ESTACIONAR”
-Las famosas lucecitas de “parqueo” son utilizadas por los ticos para pararse donde les dé la gana, no importa que se hagan presas, y cuidado con reclamarles.
-La gente se “cola” en las filas o carga a un “mamulón” para que se le dé preferencia, aunque ya el “bebito” tenga hasta novia.
-Que a la gente se le guarde el asiento como “premio” por llegar tarde y usted que llegó temprano, quédese de pie. La próxima vez pague a alguien para que le cuide el campo, eso le pasa por tonto.
-Que la mitad de la reunión de padres de familia en el colegio, se vaya en lamentos de las madres porque le dejan muchas tareas a sus críos, y agregan “pobrecitos, no ven que están cansados”, o se quejan de que la maestra “les ha puesto el ojo”, “no los quiere”. En cambio, las maestras piden que “por favor no les hagan las tareas a los chiquitos”
-Gente que cobra pensiones fantasmas y la sala IV ordena que se les siga pagando.
-Personas con doble pensión, o una de lujo, mientras otros tienen una que no les da ni para comer.
-Sindicalistas que cobran horas extra sin trabajar, que ganan por lo que sus compañeros hacen.
- En algunos lugares para que le hagan rápido un trámite, usted tiene que pagar y también se puede salvar de una infracción, eso sí, cuanto más grave sea el asunto, más le cuesta.
-Que una curul de diputado se la cuide a uno la esposa, el hijo o el hermano mientras regresa. ¿Qué no hay gente capaz en este país como para estar reciclando? Agrego, aunque hay unos que merecen volver, otros no, la mayoría.
-Personas con un buen puesto en el gobierno, aprovechándose para colocar a todos los que viven en su casa. Cualquier chamba es buena pero tendrán mejor acogida las que paguen bien (ser directivo de algo es bien apetecido, así quedará algún tiempillo de sobra). Estas son familias “full gobierno”, todos viviendo del erario público.
-Funcionarios públicos cuestionados que siguen tan campantes en sus puestos, y lo que da cólera es que uno los ve todos los días en tele y ni rojos se ponen. Hasta los expulsan o suspenden de sus partidos políticos, pero sí tienen credenciales para representarnos a usted y a mí.
-Los ciudadanos tenemos que lidiar todos los días con los huecos y llantas destrozadas que nadie nos paga, pero si usted tiene influencias, le hacen un camino asfaltado hasta la puerta de su casa, no importa donde viva.
-Las presas son la excusa perfecta para los que siempre llegan tarde. Tengo un amigo que siempre llama diciendo: “voy por la rotonda”, pero no dice cuál.
-La gente habla a gritos por el celular en los lugares menos pensados, cines y hasta en la iglesia.
-Es normal que después de un correo electrónico que habla de Dios y espiritualidad, se manden con un chiste pasado de tono o xenófobo. ¿Será que se aplica aquello de “el que reza empata”?
Muchas de estas cosas se dan porque nuestra sociedad está padeciendo una enorme crisis de valores, estamos perdiendo la batalla. Pienso que los padres de familia tienen una gran responsabilidad, -no sólo los maestros-, de educar y formar a los jóvenes. El respeto a nuestros semejantes es algo que los ticos estamos dejando de lado. Cómo añoro a nuestros abuelos dando los buenos días a todo aquel que se encontraba en la calle. Posiblemente, ahora no salgan por miedo a ser asaltados o atropellados por cada irresponsable de los que inundan nuestras carreteras.
¿Qué podemos hacer?
- Ser ejemplo y empecemos por nosotros mismos a cambiar estas actitudes.
- No cansarnos de protestar, aunque se quede uno solo. Proteste contra el abusón que viola sus derechos; contra aquel mal funcionario público que lo hace esperar porque anda tomando café, del que en horas laborables está desayunando; contra aquellos que pasan la vida defendiéndose y diciendo “yo no fui”.
- Desechemos expresiones como “pobrecito”, “es que así somos los ticos”, “así es el sistema”. Creer que es posible lograr cambios.
- Participemos y propongamos para que los oportunistas no se aprovechen y vivan de nosotros todo el tiempo, sin hacer méritos y cuestionados, que es peor.
- No pague sobornos, hay un corrupto cuando otro está dispuesto a corromper. Denúncielo. (reconozco que es bien difícil cumplir la ley en un país donde las cosas se mueven de esta forma, pero intentémoslo)
- No serruche el piso, no se vale hacer carrera a punta de chismes o sobre los cadáveres de los demás. Llegar a ser “don gerente” a costa de su dignidad, es triste. Sinceramente, mejor duerma tranquilo y pueda ver de frente a sus hijos. Lo contrario es como venderle el alma al diablo.
En resumen, con solo que usted no imite los comportamientos que hemos enumerado -de seguro me quedé corto- estaremos construyendo una patria mejor, de todos depende!!!!
Finalmente, comparto una reflexión que capturé del periódico:
“Uno de los grandes problemas de Costa Rica como nación, es que a sus habitantes, en su mayoría se les acabó la vergüenza” (Nota de Tano, La República, Martes 21 de junio 2005).
A mí todavía no, ¿y a usted?
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