San José, Costa Rica


Desde el Cristal

Walter L. LópezLa Paradoja

Un relato sobre la verdadera esencia del Liderazgo (“The Servant”)
Por Walter L. López (q.d.D.g.),
Vicepresidente Ejecutivo
Movimiento Solidarista Costarricense

Johel R. Jiménez,  nuestro asesor en Comunicación, me motiva a escribir un artículo sobre este libro de James C. Hunter, que en mi opinión es uno de los mejores sobre liderazgo que he leído y eso, que han sido bastantes.

Creo que Johel lo hace porque capta mi entusiasmo y porque también le cuento las buenas calificaciones de mis alumnos en la universidad cuando lo recomiendo en los cursos donde tengo que hablar de liderazgo.

Recuerdo que leyendo una vez el periódico vi que Germán Retana, en aquel momento motivador de la selección nacional finalmente nos representó en el mundial de Corea y Japón, se lo había asignado de lectura a los jugadores y entonces pensé que yo también debería de leerlo para des­cubrir que había detrás de la recomendación de Germán. Y que buena decisión.

Noten ustedes que el título de esta obra en inglés, que como dije no es nueva, traducida al español diría "El servidor" porque precisamente lo que el libro plantea es la gran paradoja: para liderar hay que servir.

En verdad no conozco a ningún líder sin vocación de servicio. No hay liderazgo sin servicio. No hay liderazgo sin entrega por el bien­estar común. Siempre destaco de ejemplo al "servidor de servidores" Jesús. Hunter resalta la figura del Señor cuando dice "más de dos mil millones de personas se consideran cristianos". La segunda religión del mundo, numéricamente hablando, el Islam no tiene ni la mitad de creyentes que el cristianismo.

En nuestro país, las vacaciones más importantes, Navidad y Semana Santa, corresponden a acontecimientos de la vida de Jesús y hasta nuestro calendario empieza con el año de su nacimiento.

Independientemente del credo religioso que una persona profese: budista, hindú o ateo, nadie puede negar que Jesús ha influido en la vida de miles de millones de seres humanos. Hoy y siempre. No hay ningún otro que pueda comparársele.

Agrega: "Jesús simplemente dijo que para ser el primero, sencilla­mente habría que tener voluntad de servicio y que la influencia, la autoridad, se fundan en el servicio".

También el autor señala a Gandhi como "un gran hombre que no medía más de metro y medio y debía de pesar menos de cincuenta kilos, se encontró con que vivía en un país oprimido, de casi tre­scientos millones de habitantes. Les dijo a sus seguidores que tendrían que sacrificarse en el servicio para lograr la libertad. El mismo prestó grandes servicios y tuvo que hacer grandes sacrifi­cios por la causa. Fue hecho pri­sionero y apaleado por sus acciones de desobediencia civil. Se sometió a ayunos terribles para llamar la atención sobre la situación de la India. Finalmente, en 1947, el Imperio Británico no sólo concedió la independencia a la India, sino que recibió a Gandhi en Londres como  héroe. Todo  esto  consiguió hacerlo sin recurrir a las armas, a la violencia ni al poder. Lo hizo gracias a su capacidad de influencia".

Me encanta cuando describe el amor como comportamiento y la elección, no el amor de la emoción. Con base en el capítulo trece de la primera carta a los Corintios, dice que "el amor es paciente, es afable, no es jactancioso ni engreído, no es grosero, no busca lo suyo, no lleva cuentas del mal, no se regocija con la injus­ticia, sino con la verdad, todo lo sufre, todo lo soporta. "El amor no falla nunca," en otras palabras los resume en sus puntos principales, paciencia, afabilidad, humildad, respeto, gen­erosidad, indulgencia, honradez y compromiso y lo compara con una espléndida definición del liderazgo en nuestros días.

Finaliza diciendo que "el liderazgo no es una cuestión de personalidad, posesiones o carisma, sino de lo que tú eres como persona. Las obras, el amor y el liderazgo son asuntos de carácter. Paciencia, simpatía, humildad, generosidad, respeto, indulgencia, honradez y compromiso son aspectos del carácter o hábitos, que deben ser desarrollados y madurados si queremos convertirnos en líderes de éxito y aguantar la prueba del tiempo". Agrego que predicar con el ejemplo es una de las características más importantes de los líderes. No puede hablar de amor el que nunca ha amado, no puede ser líder una persona que primero piensa en él, que abusa del poder y que pretende que todo se lo hagan.

Tienen la palabra nuestros actuales y potenciales líderes... "Lo que creamos o lo que pensemos, al final no tiene mayor impor­tancia. Lo único que realmente importa es lo que hacemos".    John Ruskin.

 

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