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El Nica
Por Walter L. López (q.d.D.g.),
Vicepresidente Ejecutivo
Movimiento Solidarista Costarricense
El Nica de César Meléndez, llamado también el Inmigrante, es un una obra basada en hechos reales, inspirada en un artículo "Yo también soy nica" escrito por Rodrigo Soto (costarricense) en la sección "Tinta Fresca" de la extinta Revista Dominical del periódico La Nación del 27 de octubre de 1997.
Es un monólogo de una hora y media, donde el actor, nacido en Nicaragua y que ha vivido desde hace mucho tiempo en Costa Rica, tiene una excelente actuación. En el 2004, el Gobierno de Costa Rica le otorga a César Meléndez el Premio Nacional como Mejor Actor.
César tiene la habilidad de llevarle de la risa a la tristeza, a la reflexión, porque "la historia de un inmigrante perfectamente podría ser la suya o la mía". La obra es de alto contenido social. Pone al descubierto el sufrimiento de muchos nicaragüenses en Costa Rica. El Nica pide perdón, dice que no quiere molestar y yo pienso que muchos de los nicaragüenses que viven en el país desearían estar en su Granada, León o Matagalpa, con sus familias, y no viviendo tan cerca pero tan lejos de su patria.
Recuerda César que todos los domingos los nicaragüenses se reúnen en los parques, para ver cómo se ayudan entre ellos. Yo digo que también para sentirse cerca de su Nicaragua, los mismos dichos, el mismo acento, la misma comida. Hasta matrimonios han salido de esas religiosas visitas al parque.
Hay que reconocer que el nica dice las cosas de frente, habla fuerte, pero no con eso podemos generalizar que son violentos. Ni podemos decir que todos los costarricenses actúan igual en su trato hacia los nicaragüenses.
He escuchado a gente escudarse en la inmigración para justificar el deterioro en la calidad de vida. No hay que comer cuento. Los nicas dan un gran aporte, hacen el trabajo que muchos ticos no queremos hacer. La inmigración trae de todo, gente buena y gente mala. Por eso no podemos calificarlos a todos por igual.
Por otro lado, si revisamos nuestro árbol genealógico es posible que encontremos en nuestra familia un pariente nica. Yo no tengo que revisar mucho porque mi madre era nicaragüense y se sentía muy orgullosa. En sus últimos años aún cantaba "soy pura pinolera nicaragüense por gracia de Dios". Y aquí aprovecho para enviar un mensaje a los nicas o descendientes de nicas, hay que sentir orgullo por nuestras raíces. No es pecado ser un inmigrante. Sean ustedes, con sus costumbres, con su hablado, con su picardía, igual a la que muestra César.
En una parte de la obra, el actor mira las estrellas y dice que "son las mismas que se ven en Managua, y que las fronteras sólo existen en la mente de los hombres". Ya lo dijo Franklin Chang, "desde el espacio no se ven las fronteras".
Querámoslo o no, con Nicaragua tenemos muchas cosas en común. Ticos y nicas vamos a estar ahí siempre. Ojalá que la situación de Nicaragua mejore para que muchos puedan regresar a su terruño. Tanta es la nostalgia que sufren estas personas, que usted ve como en Semana Santa y diciembre miles viajan a la tierra que los vio nacer.
Yo espero que las 320,000 personas que han visto esta reflexionen un poco y sean más sensibles ante la cruda realidad de nuestros vecinos pobres pero dignos. Como dice Mercedes Soza, "sólo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente". ¿Estaré pidiendo mucho?
Al final no pude evitar las lágrimas y pensé que no es justo todo lo que ha sufrido ese pobre pueblo, que vio nacer a Darío uno de los mejores poetas de la lengua castellana.
Un nicaragüense Tino López Guerra nos regaló la canción "Mi linda Costa Rica" y es el mismo que escribió "Viva León jodido".
Al final, César une las banderas de Costa Rica y Nicaragua, como debe ser. El "Caballito Nicoyano" y el "Caballito Chontaleño" relinchando y bailando juntos, al son de la marimba, "la giganto” y “la giganta". ¡Dios bendiga a Costa Rica y Nicaragua!. |